“Para Leo, madura de una vez y vete a la mierda”
Heme aquí ahora intentando hacer
mi segundo relato corto, una bella nublada mañana siendo casi el medio día y
aun en pijama, oyendo Iron Maiden una de mis bandas favoritas y el chat abierto
esperando una nueva conquista se manifieste, y quien quita sea la de algún
futuro relato.
Vivo un poco retirado de todo y a
la vez todo me queda cerca, amo la tranquilidad de este balcón, no tengo una vista
gloriosa pero tampoco es fea, igual no la necesito, conozco esta ciudad y sus
perversiones, así como sus magnificencias, total este no es el caso, no voy a
hablar de Cúcuta, ella tiene voz propia, tenue en un mar de corrupción y
holgazanería del cual hago la vista gorda a fin de no llenar mi lengua de odio.
Como dije en un relato anterior
un Hola en Facebook puede emanar mucho poder, una sugerencia de amistad de una
desconocida puede desembocar en una aventura, y un encuentro puede terminar en
un confinamiento de 3 o más horas en una habitación de fantasmas y sin dueño, o
una cama pasajera donde el sudor será la esencia dejada y el olfato en la funda
de la almohada de la invitada el elixir que la adormecerá al término de la
jornada.
No me acuerdo el día ni la hora
en que envíe esa solicitud de amistad, tampoco cuando dije el primer hola, si
recuerdo fue una de sus frases “¿Como
eres en todo lo sexual, como te gusta, como te consideras en la cama?”, no
me dejo impresionar por esas frases, tiendo a pensar que quien habla mucho poco
le cabe en la boca, respondí de la manera soberbia, algo prepotente y llena de
orgullo que me caracteriza y como se ha desenvuelto mi vida sexual, “deberás averiguarlo”, es chistoso y raro
cuando se habla por medios virtuales de sexo, puedes estar cagando y charlando
a la otra persona mientras se toca o al menos eso manifiesta hacer y te pide
una foto de tu pene erecto, en mi caso tengo una amiga de confianza con una
biblioteca para ese caso, hay que tener material de reserva, lo sé, es un juego
injusto cuando te envían videos del momento mientras estas botando tu almuerzo
en el inodoro.
No sé si su intención era
encender mi lujuria y morbosidad comentándome sus fantasías realizadas y las
que le falta por hacer, o solamente tuvo confianza y desnudo su ser a mí, cosa
que aprecie, en un mundo donde es fácil decirle a una mujer con dos hijos
zorra, si se desprende de los tabús sexuales y quiere experimentar su feminidad
y sexualidad, somos tan cerdos machistas que pretendemos hacernos los
honorables cuando solo las vemos como objetos, las mujeres y los hombres en ese
aspecto no somos tan distintos, si proliferamos igualdad debe abarcar todo ese
caso, esa ridiculez de que se evalúa la calidad humana de una mujer por el
número de personas con las que ha compartido se cuerpo es tan patética como la
persona que la cuestiona.
¿Te gusta ir a piscina?, vaya
frase para una primera cita, abandone mi típica de ir a tomar algo al Juan
Valdez del Ventura o una comida en algún lugar de buen plato y precio
relativamente económico, opte por ver si su lengua y su actuar actuaban
coordinadamente, “Si”, sabíamos para
donde iba esto, quería analizar con mis ojos lo que podría ser una aventura,
una nueva amistad, una nueva relación, o solamente una cita incomoda que no
acabaría ni en un “Hola” al día
siguiente.
Eran alrededor de las 6p.m.
cuando mi invitada arribo al condominio donde habito, vestido blanca de rayas
azul claro, tennis blancos, labial rojo, labios gruesos, mirada coqueta con un
toque de inocencia y perversión, recién la vi la abrace aunque deseaba besarla,
la lleve a la piscina, lastimosamente estaba sucia, así que hablamos un rato,
estaba nerviosa, mis manos sostenían mi cara, mientras ella intencionalmente abría
sus piernas, tal vez era una invitación o una prueba, la paciencia es lo mío, insistí
en que me gustaría bañarme a lo cual accedió y se cambió para mí.
No llevábamos cinco minutos
flotando en esa agua verde llena de hojas cuando ya nos estábamos comiendo los
labios mutuamente, el juego previo no se hizo esperar, entre besos, risas,
miradas, diálogos, mis manos rodeaban su figura hasta llegar a su sexo,
increíblemente tibio a pesar de la fría agua, sus senos reposaron en mi boca, y
su mano masturbaba mi miembro a través de la pantaloneta, estaba encendido y no
quería que esto acabara, a la vez estaba famélico así que la invite a comer
algo cerca, nos vestimos y encendí mi motocicleta mientras andábamos y se
frotaba contra mi y manoseaba mi entre pierna y pecho, esta mujer era caliente,
dinamita pura y me tenia con la morbosidad rompiendo la escala máxima de
temperatura llegamos a restaurante tomados de la mano a lo pareja convencional.
Saciado el apetito, lance la
propuesta “¿Y si me dejas llevarte a un
lado donde nadie mas este?”, entre risas mi propuesta sobraba, ambos lo
deseábamos y al terminar de pagar la cuenta y subirnos a la motocicleta y sus
brazos rodear mi torso nos apresuramos a llegar al lugar sin nombre y la
habitación sin dueño que nos esperaba, los besos iban y cada vez se intensificaban,
el calor y el sabor de los cuerpos se manifestaban, se detuvo un breve
instante, apago las luces, no me gusto, necesito saciar mi morbosidad de sus
colores y fallas corporales que tanto le avergonzaban, encendí el televisor,
sin importar el programa que curiosamente era porno o señal Colombia, deteste
ambos pero prefiero algo real como el canal nacional que la falsedad de la
pornografía, poco a poco fui quitándole la ropa, senos no tan grandes pero
tampoco pequeños de una tonalidad de pezón oscura y gruesos los cuales
mordisquee y a ella le encanto, piernas fuertes y cortas que me abrazaban y me
apretujaban a la vez, un trasero suave y grande que hacia ver pequeñas mis
manos, durante mas de diez minutos me hizo sexo oral, le hice saber que quería
explotar en su boca a lo cual sonrió y dijo que le encantaría, se detuvo y
aproveche para alzarla y masturbarla, ni bien mi mano toco sentía como si la
orilla de un rio fuera, mojada, totalmente entregada, entre con dos dedos y
luego pase a tres, era una vagina amplia pero a su vez estrecha, no aguantaba
sentía que iba a explotar, se puso en posición y engome a mi amigo para entrar.
¿Han visto la película “The Wolf
of Wall Street”?, si no se las recomiendo para que entiendan que me paso lo
mismo que le paso a Belford, la vergüenza, la pena, lo único que pasaba por mi
mente era “¿Ahora pensara que soy un
eyaculador precoz?”; solo se rio, me bañe y me desvistió para volver a
poner su miembro en mi boca, en cuestión de segundos volví a envainar mi espada
de un sanamed duo, para demostrarle mi experiencia sexual, tiendo a empezar
suave, no en este caso, donde la embestía salvajemente, primero en cuatro, su
humedad rodeaba toda mi zona pélvica y eso me encantaba, sus gemidos, su
lenguaje sucio, su confianza en mí, su pecho rebotaba, su lengua saboreando sus
labios, algo curioso es que en la transición y cambio de poses su mano no me
dejaba vislumbrar su sexo y tapaba su estómago, tiene dos hijas y dos cesáreas,
supuse que las marcas de las cirugías y estrías le avergonzaban, me pareció
patético y a la vez insultante hacia mi ser, pensar que eso seria de mi
molestia o motivo de queja alguna, esta mujer se me entrego como pocas lo hacen
y solo quería estar dentro de ella salvajemente.
Una hora, lo calcule por la duración
de un programa que sonaba en el tv así nunca me haya fijado , que era, fue un
polvo magnifico, finalizo con un orgasmo de mi parte y una contracción vaginal
de su parte, majestuoso, limpio, como si fuera nuestra centenaria follada,
agitación un baño y reunir energías, esto no iba a quedar solo acá, no me
equivoque, había un mueble en forma de un estilo de S pero acostado en la
habitación, se me acerco mientras yacía sentado en el, le encantaba hacerme
sexo oral y cuando mi erección llego al limite me acerco un condón y verificado
que me lo haya colocado se subió encima de mi e inicio una intensa cabalgata
mientras ambos torcíamos los ojos y gemíamos expresando nuestra dicha de
encontrarnos, otra hora intensa donde mi explosión termino en su pecho mientras
ella pasaba sus dedos por ellos y luego los succionaba con su boca, el ultimo
regalo de excitación, eran más de las once de la noche y ya apenas nos quedo
tiempo de vestirnos porque era momento de irnos, la deje en mi casa y de ahí
partió en su vehículo ambos partimos con un beso hacia nuestra propia cama
cansados y felices, mi mente volaba mientras subia por el ascensor a mi
apartamento, un mensaje reposaba en mi teléfono, “llegue bien”, me sentía deshidratado y había un pedyalite en mi
nevera, que coincidencia, respondí el mensaje “me alegra, descansa, hablamos mañana”, me sentí adormecido todo el
día anterior, no supe de ella si no hasta el final del día con un mensaje “he andado hoy sin datos, me tiemblan las
piernas, estoy esperando a que me vuelvas a destruir así de bueno”, yo solo
me rio, Sabata es mía o yo de ella, no importa, pronto volveremos a estar.
P.D. Su orgasmo es tan loco como
ella, con movimientos involuntarios y risas.
Fin (de ese día) …
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