jueves, 5 de abril de 2018

Sabata


Para Leo, madura de una vez y vete a la mierda



Heme aquí ahora intentando hacer mi segundo relato corto, una bella nublada mañana siendo casi el medio día y aun en pijama, oyendo Iron Maiden una de mis bandas favoritas y el chat abierto esperando una nueva conquista se manifieste, y quien quita sea la de algún futuro relato.

Vivo un poco retirado de todo y a la vez todo me queda cerca, amo la tranquilidad de este balcón, no tengo una vista gloriosa pero tampoco es fea, igual no la necesito, conozco esta ciudad y sus perversiones, así como sus magnificencias, total este no es el caso, no voy a hablar de Cúcuta, ella tiene voz propia, tenue en un mar de corrupción y holgazanería del cual hago la vista gorda a fin de no llenar mi lengua de odio.

Como dije en un relato anterior un Hola en Facebook puede emanar mucho poder, una sugerencia de amistad de una desconocida puede desembocar en una aventura, y un encuentro puede terminar en un confinamiento de 3 o más horas en una habitación de fantasmas y sin dueño, o una cama pasajera donde el sudor será la esencia dejada y el olfato en la funda de la almohada de la invitada el elixir que la adormecerá al término de la jornada.

No me acuerdo el día ni la hora en que envíe esa solicitud de amistad, tampoco cuando dije el primer hola, si recuerdo fue una de sus frases “¿Como eres en todo lo sexual, como te gusta, como te consideras en la cama?”, no me dejo impresionar por esas frases, tiendo a pensar que quien habla mucho poco le cabe en la boca, respondí de la manera soberbia, algo prepotente y llena de orgullo que me caracteriza y como se ha desenvuelto mi vida sexual, “deberás averiguarlo”, es chistoso y raro cuando se habla por medios virtuales de sexo, puedes estar cagando y charlando a la otra persona mientras se toca o al menos eso manifiesta hacer y te pide una foto de tu pene erecto, en mi caso tengo una amiga de confianza con una biblioteca para ese caso, hay que tener material de reserva, lo sé, es un juego injusto cuando te envían videos del momento mientras estas botando tu almuerzo en el inodoro.

No sé si su intención era encender mi lujuria y morbosidad comentándome sus fantasías realizadas y las que le falta por hacer, o solamente tuvo confianza y desnudo su ser a mí, cosa que aprecie, en un mundo donde es fácil decirle a una mujer con dos hijos zorra, si se desprende de los tabús sexuales y quiere experimentar su feminidad y sexualidad, somos tan cerdos machistas que pretendemos hacernos los honorables cuando solo las vemos como objetos, las mujeres y los hombres en ese aspecto no somos tan distintos, si proliferamos igualdad debe abarcar todo ese caso, esa ridiculez de que se evalúa la calidad humana de una mujer por el número de personas con las que ha compartido se cuerpo es tan patética como la persona que la cuestiona.

¿Te gusta ir a piscina?, vaya frase para una primera cita, abandone mi típica de ir a tomar algo al Juan Valdez del Ventura o una comida en algún lugar de buen plato y precio relativamente económico, opte por ver si su lengua y su actuar actuaban coordinadamente, “Si”, sabíamos para donde iba esto, quería analizar con mis ojos lo que podría ser una aventura, una nueva amistad, una nueva relación, o solamente una cita incomoda que no acabaría ni en un “Hola” al día siguiente.

Eran alrededor de las 6p.m. cuando mi invitada arribo al condominio donde habito, vestido blanca de rayas azul claro, tennis blancos, labial rojo, labios gruesos, mirada coqueta con un toque de inocencia y perversión, recién la vi la abrace aunque deseaba besarla, la lleve a la piscina, lastimosamente estaba sucia, así que hablamos un rato, estaba nerviosa, mis manos sostenían mi cara, mientras ella intencionalmente abría sus piernas, tal vez era una invitación o una prueba, la paciencia es lo mío, insistí en que me gustaría bañarme a lo cual accedió y se cambió para mí.

No llevábamos cinco minutos flotando en esa agua verde llena de hojas cuando ya nos estábamos comiendo los labios mutuamente, el juego previo no se hizo esperar, entre besos, risas, miradas, diálogos, mis manos rodeaban su figura hasta llegar a su sexo, increíblemente tibio a pesar de la fría agua, sus senos reposaron en mi boca, y su mano masturbaba mi miembro a través de la pantaloneta, estaba encendido y no quería que esto acabara, a la vez estaba famélico así que la invite a comer algo cerca, nos vestimos y encendí mi motocicleta mientras andábamos y se frotaba contra mi y manoseaba mi entre pierna y pecho, esta mujer era caliente, dinamita pura y me tenia con la morbosidad rompiendo la escala máxima de temperatura llegamos a restaurante tomados de la mano a lo pareja convencional.

Saciado el apetito, lance la propuesta “¿Y si me dejas llevarte a un lado donde nadie mas este?”, entre risas mi propuesta sobraba, ambos lo deseábamos y al terminar de pagar la cuenta y subirnos a la motocicleta y sus brazos rodear mi torso nos apresuramos a llegar al lugar sin nombre y la habitación sin dueño que nos esperaba, los besos iban y cada vez se intensificaban, el calor y el sabor de los cuerpos se manifestaban, se detuvo un breve instante, apago las luces, no me gusto, necesito saciar mi morbosidad de sus colores y fallas corporales que tanto le avergonzaban, encendí el televisor, sin importar el programa que curiosamente era porno o señal Colombia, deteste ambos pero prefiero algo real como el canal nacional que la falsedad de la pornografía, poco a poco fui quitándole la ropa, senos no tan grandes pero tampoco pequeños de una tonalidad de pezón oscura y gruesos los cuales mordisquee y a ella le encanto, piernas fuertes y cortas que me abrazaban y me apretujaban a la vez, un trasero suave y grande que hacia ver pequeñas mis manos, durante mas de diez minutos me hizo sexo oral, le hice saber que quería explotar en su boca a lo cual sonrió y dijo que le encantaría, se detuvo y aproveche para alzarla y masturbarla, ni bien mi mano toco sentía como si la orilla de un rio fuera, mojada, totalmente entregada, entre con dos dedos y luego pase a tres, era una vagina amplia pero a su vez estrecha, no aguantaba sentía que iba a explotar, se puso en posición y engome a mi amigo para entrar.

¿Han visto la película “The Wolf of Wall Street”?, si no se las recomiendo para que entiendan que me paso lo mismo que le paso a Belford, la vergüenza, la pena, lo único que pasaba por mi mente era “¿Ahora pensara que soy un eyaculador precoz?”; solo se rio, me bañe y me desvistió para volver a poner su miembro en mi boca, en cuestión de segundos volví a envainar mi espada de un sanamed duo, para demostrarle mi experiencia sexual, tiendo a empezar suave, no en este caso, donde la embestía salvajemente, primero en cuatro, su humedad rodeaba toda mi zona pélvica y eso me encantaba, sus gemidos, su lenguaje sucio, su confianza en mí, su pecho rebotaba, su lengua saboreando sus labios, algo curioso es que en la transición y cambio de poses su mano no me dejaba vislumbrar su sexo y tapaba su estómago, tiene dos hijas y dos cesáreas, supuse que las marcas de las cirugías y estrías le avergonzaban, me pareció patético y a la vez insultante hacia mi ser, pensar que eso seria de mi molestia o motivo de queja alguna, esta mujer se me entrego como pocas lo hacen y solo quería estar dentro de ella salvajemente.

Una hora, lo calcule por la duración de un programa que sonaba en el tv así nunca me haya fijado , que era, fue un polvo magnifico, finalizo con un orgasmo de mi parte y una contracción vaginal de su parte, majestuoso, limpio, como si fuera nuestra centenaria follada, agitación un baño y reunir energías, esto no iba a quedar solo acá, no me equivoque, había un mueble en forma de un estilo de S pero acostado en la habitación, se me acerco mientras yacía sentado en el, le encantaba hacerme sexo oral y cuando mi erección llego al limite me acerco un condón y verificado que me lo haya colocado se subió encima de mi e inicio una intensa cabalgata mientras ambos torcíamos los ojos y gemíamos expresando nuestra dicha de encontrarnos, otra hora intensa donde mi explosión termino en su pecho mientras ella pasaba sus dedos por ellos y luego los succionaba con su boca, el ultimo regalo de excitación, eran más de las once de la noche y ya apenas nos quedo tiempo de vestirnos porque era momento de irnos, la deje en mi casa y de ahí partió en su vehículo ambos partimos con un beso hacia nuestra propia cama cansados y felices, mi mente volaba mientras subia por el ascensor a mi apartamento, un mensaje reposaba en mi teléfono, “llegue bien”, me sentía deshidratado y había un pedyalite en mi nevera, que coincidencia, respondí el mensaje “me alegra, descansa, hablamos mañana”, me sentí adormecido todo el día anterior, no supe de ella si no hasta el final del día con un mensaje “he andado hoy sin datos, me tiemblan las piernas, estoy esperando a que me vuelvas a destruir así de bueno”, yo solo me rio, Sabata es mía o yo de ella, no importa, pronto volveremos a estar.

P.D. Su orgasmo es tan loco como ella, con movimientos involuntarios y risas.



Fin (de ese día) …

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