miércoles, 11 de abril de 2018

Ojos verdes




Para Mariana, espero encuentres la calma a tu corazón con tus maneras absurdas”


Dios sabe que tengo muchos recuerdos de ti, que cuanto no vivimos de manera tan intensa y fugaz, que aun te tengo presente, que tu olor no ha sido posible encontrar en lado alguno, una lluvia de pensamientos te rodea, un nudo en la garganta que literariamente se traduce como un temblor en las manos y la duda de poner meticulosamente cada palabra a fin de describir perfecto, el desborde de pasión, la unión de nuestros deseos haciendo magia mediante nuestros cuerpos, los besos los abrazos las miradas y las risas que sucumbían nuestra tormentosa relación impulsada por celos y reclamos carentes de arraigo algún de tu parte y mi desinterés en tu ser más allá de tenerte confinada entre las sabanas.


Nuestra historia es de antaño, curiosamente con una solicitud de amistad de Facebook y un hola inspirado por alcohol, tenias 18 en ese momento, lo recuerdo, no fue cuestión de nada hasta desvelarnos conversando como dos viejos amigos que no se veían hace años, estúpidos tiempos de BBM que ya no volverán, ¿Dame tu pin?, diálogos banales iban y venían, por meses, de manera continua, no empezamos a hablar de aspectos sexuales si no, hasta que cada uno tenía pareja, me decía que la dejara y yo era reciproco en la respuesta, tuvimos que pasar por muchas situaciones y personas antes de nuestro primer encuentro, el coqueteo, sus ojos verdes, esas canicas, solo recordarlas esboza una sonrisa en mi cara y una leve erección, estatura baja, metro cincuenta centímetros, busto y trasero grande, demasiado grande para su tamaño, su adicción al gimnasio destilaba en cada área de su cuerpo, no había área pequeña, ¿su musculo mas grande?, su lengua imprudente y furiosa como veneno, no importa, amo hacer enojar a la gente y ese fosforo se prendía más fácil que un coctel molotov.


Paso por paso, mi primer encuentro con ella tenía ya veintidós años, estaba soltero y una invitación de mi parte al aire casualmente fue aceptada, dudoso fui a recogerla a la montaña donde vivía, acaricio mi barba y me abrazo íntimamente, me agarro desprevenido, sonreí y ella río, fuimos cómplices de algo por un segundo, se saldaron los años de diálogos informáticos en ese momento íntimo, me conto de su relación la cual era objeto de sátiras y burlas de mi parte, un novio por internet y residente en Estados Unidos, que cliché tan patético, estaban peleados así que estaba “soltera” hasta que se arreglaran, a la hora nos comíamos los labios de manera ardua mientras una amistad que nos acompañaba no entendía que sobraba y no atendió a la solicitud de mi mirada a fin de que se retirara; ¿Han oído el lema de “no llevar leña al monte”?, que mierda mas cierta en la vida.


Disculpen mi horrible memoria, ese no fue mi primer encuentro, fue el segundo, el primero fue algo parecido, pero sin besos, solo miradas hipnóticas, un café, burlas y coqueteo, fue en una cafetería y fue ella quien me lo propuso, salí disparado en mi motocicleta esa vez, fue tierno, infantil, pero fue un buen inicio, tengan paciencia, yo la tuve.


Es difícil escribir de alguien que fue importante, este es mi tercer relato y tengo tantas ideas que los dedos no fluyen al digitar, en fin a la semana del segundo encuentro paso algo que no deja de causarme risa, ella dijo ¿peleare con él para quedarme soltera el fin de semana?, resulta que el “gringo” que en realidad era una persona de una estatura inferior a metro sesenta era puertorriqueño, celopata y grosero que cuando peleaban “puta” era su palabra menos ofensiva, créanme, escuche audios y leí chats, así era nuestra confianza, se debe tener un micro pene para ser tan pendejo en la vida y tener cuarenta y cinco años, el “gringo” era incluso un año mayor que el padre biológico de mi ojiverde, nos dirigimos a tomar unos tragos y luego rumbo a un motel, se quito la ropa interior en el vehículo, tanga blanca, vestido corto de flores, sin sostén, la lleve a uno con lujos como piscina y otras cosas, ni bien entramos nos fundimos en nuestros labios, en mi corta experiencia me he dado cuenta algo, la paciencia genera la mayor estimulación, bese cada milímetro de su cuerpo, me concentre un buen rato en hacerle sexo oral, su vagina era rosada, un color lindo para mí, un sabor exquisito, un olor encantador, sus piernas temblaban y su humedad goteaba por mi barbilla, me rogaba que me dejara hacerme sexo oral, le dije que sí, “a su momento”, gemía y se notaba sus ganas, cuando lo tuvo fue exquisito, su afán pero a su vez su deseo se notaba, cuando nos fusionamos y nos convertimos en uno, fue como si nos conociéramos de antes, como si hubiéramos sido amantes en vidas pasadas, les digo algo no importa lo que hablen, lo que mientan, lo que disfracen, no importa nada, cuando se encuentra el orgasmo mutuo, ese clímax explosivo a la vez, no hay como describirlo, sería más fácil explicar el origen del universo.


La noche siguió su ritmo, esos senos redondos, firmes, sabrosos, una tonalidad pie rodeaba sus pezones, perfectos, su piel blanca, su pelo rubio natural, sus mejillas rosadas, sus ojos grandes y verdes, sus labios gruesos, su cuerpo de gimnasio, abdomen definido, piernas gruesas, trasero redondo, sin estrías, grandes, me divertí nalgueándola, la perfección no existe, y ella no lo era, gran mujer, gran amante, no me interesaba como yo le interesaba a ella, pero en el sexo, nos fundíamos como uno, la noche se consumía, cuatro orgasmos mutuos, una noche como ninguna otra, fuimos poseídos por nuestros deseos corporales y carnales y un éxtasis insaciable, mis manos apretando su ser, su lengua con mi lengua, mi sexo en su boca estallando en la misma dándole el alimento que ella me solicitaba, “dame tu leche”, dos morbosos se juntaron y colisionaron como meteoros.


¿Han tomado Redd’s?, si eres hombre probablemente dirás “cerveza de mujeres y maricas”, y yo secundare esa opinión, ahora ten un sorbo en tu boca y hazle sexo oral a tu mujer, las burbujas, la sensación dulce y húmeda que les produce, no me des las gracias cuando la veas volteando los ojos y gimiendo y apretando sus pezones, solo diviértete, ¿has logrado hacerla venir con sexo oral rápidamente?, Redd’s (publicidad no paga), sofá, cama, piscina y el suelo, fueron nuestras plataformas de placer, sonaba reguetón en el cuarto y el aire acondicionado estaba en su modo más fuerte, pero el sudor emanaba de nuestros cuerpos como si estuviéramos en un microondas, que noche más lenta, debía ser así, a la mañana volverías con un enano, egoísta a millas de distancia.


Tengo mala memoria, pero recuerdo a la perfección nuestros momentos, han sido motivos de risas y masturbaciones, y porque no, incluso te pienso estando dentro de otras mujeres, la química de nuestra mente no dormía nuestros cuerpos y mi erección se avivaba en son de batalla, otra vez el choque de nuestros cuerpos colisiono en un orgasmo nuestro, una eyaculación escasa por mi parte, y unas contracciones de tu cuerpo, calambres, orgasmo, díganle como quiera, saber que fue producto de la relación sexual ese movimiento involuntario de las piernas y el abdomen y la sensibilidad vaginal, es un récord para la noche, reunimos fuerzas para un ultimo, embestí salvajemente tu humanidad a tal punto que explote y me caí de la cama mientras no te podías ni incorporar, nos reímos, sonó el teléfono “ya es hora de entregar”, ya era hora de vestirnos y salir de nuestra realidad alternativa donde solo existíamos los dos, ya manejando mi vehículo y tus ojos penetrando mi ser, solo sentía que una noche contigo no volvería a ocurrir, afortunadamente…


Me equivoque.






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