“Para Mariana, espero encuentres la calma a tu corazón con tus maneras
absurdas”
Dios sabe que tengo muchos
recuerdos de ti, que cuanto no vivimos de manera tan intensa y fugaz, que aun
te tengo presente, que tu olor no ha sido posible encontrar en lado alguno, una
lluvia de pensamientos te rodea, un nudo en la garganta que literariamente se
traduce como un temblor en las manos y la duda de poner meticulosamente cada
palabra a fin de describir perfecto, el desborde de pasión, la unión de
nuestros deseos haciendo magia mediante nuestros cuerpos, los besos los abrazos
las miradas y las risas que sucumbían nuestra tormentosa relación impulsada por
celos y reclamos carentes de arraigo algún de tu parte y mi desinterés en tu
ser más allá de tenerte confinada entre las sabanas.
Nuestra historia es de antaño,
curiosamente con una solicitud de amistad de Facebook y un hola inspirado por
alcohol, tenias 18 en ese momento, lo recuerdo, no fue cuestión de nada hasta
desvelarnos conversando como dos viejos amigos que no se veían hace años,
estúpidos tiempos de BBM que ya no volverán, ¿Dame tu pin?, diálogos banales
iban y venían, por meses, de manera continua, no empezamos a hablar de aspectos
sexuales si no, hasta que cada uno tenía pareja, me decía que la dejara y yo
era reciproco en la respuesta, tuvimos que pasar por muchas situaciones y
personas antes de nuestro primer encuentro, el coqueteo, sus ojos verdes, esas
canicas, solo recordarlas esboza una sonrisa en mi cara y una leve erección,
estatura baja, metro cincuenta centímetros, busto y trasero grande, demasiado
grande para su tamaño, su adicción al gimnasio destilaba en cada área de su
cuerpo, no había área pequeña, ¿su musculo mas grande?, su lengua imprudente y
furiosa como veneno, no importa, amo hacer enojar a la gente y ese fosforo se prendía
más fácil que un coctel molotov.
Paso por paso, mi primer
encuentro con ella tenía ya veintidós años, estaba soltero y una invitación de
mi parte al aire casualmente fue aceptada, dudoso fui a recogerla a la montaña
donde vivía, acaricio mi barba y me abrazo íntimamente, me agarro desprevenido,
sonreí y ella río, fuimos cómplices de algo por un segundo, se saldaron los
años de diálogos informáticos en ese momento íntimo, me conto de su relación la
cual era objeto de sátiras y burlas de mi parte, un novio por internet y
residente en Estados Unidos, que cliché tan patético, estaban peleados así que
estaba “soltera” hasta que se arreglaran, a la hora nos comíamos los labios de
manera ardua mientras una amistad que nos acompañaba no entendía que sobraba y
no atendió a la solicitud de mi mirada a fin de que se retirara; ¿Han oído el
lema de “no llevar leña al monte”?,
que mierda mas cierta en la vida.
Disculpen mi horrible memoria,
ese no fue mi primer encuentro, fue el segundo, el primero fue algo parecido,
pero sin besos, solo miradas hipnóticas, un café, burlas y coqueteo, fue en una
cafetería y fue ella quien me lo propuso, salí disparado en mi motocicleta esa
vez, fue tierno, infantil, pero fue un buen inicio, tengan paciencia, yo la
tuve.
Es difícil escribir de alguien
que fue importante, este es mi tercer relato y tengo tantas ideas que los dedos
no fluyen al digitar, en fin a la semana del segundo encuentro paso algo que no
deja de causarme risa, ella dijo ¿peleare
con él para quedarme soltera el fin de semana?, resulta que el “gringo” que
en realidad era una persona de una estatura inferior a metro sesenta era
puertorriqueño, celopata y grosero que cuando peleaban “puta” era su palabra menos ofensiva, créanme, escuche audios y leí
chats, así era nuestra confianza, se debe tener un micro pene para ser tan
pendejo en la vida y tener cuarenta y cinco años, el “gringo” era incluso un
año mayor que el padre biológico de mi ojiverde, nos dirigimos a tomar unos tragos
y luego rumbo a un motel, se quito la ropa interior en el vehículo, tanga
blanca, vestido corto de flores, sin sostén, la lleve a uno con lujos como
piscina y otras cosas, ni bien entramos nos fundimos en nuestros labios, en mi
corta experiencia me he dado cuenta algo, la paciencia genera la mayor
estimulación, bese cada milímetro de su cuerpo, me concentre un buen rato en
hacerle sexo oral, su vagina era rosada, un color lindo para mí, un sabor
exquisito, un olor encantador, sus piernas temblaban y su humedad goteaba por
mi barbilla, me rogaba que me dejara hacerme sexo oral, le dije que sí, “a su momento”, gemía y se notaba sus
ganas, cuando lo tuvo fue exquisito, su afán pero a su vez su deseo se notaba,
cuando nos fusionamos y nos convertimos en uno, fue como si nos conociéramos de
antes, como si hubiéramos sido amantes en vidas pasadas, les digo algo no
importa lo que hablen, lo que mientan, lo que disfracen, no importa nada,
cuando se encuentra el orgasmo mutuo, ese clímax explosivo a la vez, no hay
como describirlo, sería más fácil explicar el origen del universo.
La noche siguió su ritmo, esos
senos redondos, firmes, sabrosos, una tonalidad pie rodeaba sus pezones,
perfectos, su piel blanca, su pelo rubio natural, sus mejillas rosadas, sus
ojos grandes y verdes, sus labios gruesos, su cuerpo de gimnasio, abdomen
definido, piernas gruesas, trasero redondo, sin estrías, grandes, me divertí
nalgueándola, la perfección no existe, y ella no lo era, gran mujer, gran
amante, no me interesaba como yo le interesaba a ella, pero en el sexo, nos
fundíamos como uno, la noche se consumía, cuatro orgasmos mutuos, una noche
como ninguna otra, fuimos poseídos por nuestros deseos corporales y carnales y
un éxtasis insaciable, mis manos apretando su ser, su lengua con mi lengua, mi
sexo en su boca estallando en la misma dándole el alimento que ella me
solicitaba, “dame tu leche”, dos
morbosos se juntaron y colisionaron como meteoros.
¿Han tomado Redd’s?, si eres
hombre probablemente dirás “cerveza de
mujeres y maricas”, y yo secundare esa opinión, ahora ten un sorbo en tu
boca y hazle sexo oral a tu mujer, las burbujas, la sensación dulce y húmeda
que les produce, no me des las gracias cuando la veas volteando los ojos y
gimiendo y apretando sus pezones, solo diviértete, ¿has logrado hacerla venir con sexo oral rápidamente?, Redd’s
(publicidad no paga), sofá, cama, piscina y el suelo, fueron nuestras
plataformas de placer, sonaba reguetón en el cuarto y el aire acondicionado
estaba en su modo más fuerte, pero el sudor emanaba de nuestros cuerpos como si
estuviéramos en un microondas, que noche más lenta, debía ser así, a la mañana
volverías con un enano, egoísta a millas de distancia.
Tengo mala memoria, pero recuerdo
a la perfección nuestros momentos, han sido motivos de risas y masturbaciones,
y porque no, incluso te pienso estando dentro de otras mujeres, la química de
nuestra mente no dormía nuestros cuerpos y mi erección se avivaba en son de
batalla, otra vez el choque de nuestros cuerpos colisiono en un orgasmo
nuestro, una eyaculación escasa por mi parte, y unas contracciones de tu
cuerpo, calambres, orgasmo, díganle como quiera, saber que fue producto de la
relación sexual ese movimiento involuntario de las piernas y el abdomen y la
sensibilidad vaginal, es un récord para la noche, reunimos fuerzas para un
ultimo, embestí salvajemente tu humanidad a tal punto que explote y me caí de
la cama mientras no te podías ni incorporar, nos reímos, sonó el teléfono “ya es hora de entregar”, ya era hora de
vestirnos y salir de nuestra realidad alternativa donde solo existíamos los
dos, ya manejando mi vehículo y tus ojos penetrando mi ser, solo sentía que una
noche contigo no volvería a ocurrir, afortunadamente…
Me equivoque.
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